LAS BASES PSICOFISIOLÓGICAS DEL ESTRÉS
Un organismo complejo basa su normalidad en la comunicación y sincronización funcional de los sistemas nervioso, endocrino e inmune, brindándole la capacidad para responder de manera adecuada a un medio cambiante.
La comunicación entre células dentro de una misma región (tejido) y entre diversas áreas del cuerpo (sistemas) se realiza gracias a la participación de mensajeros químicos que envían señales de distintos órganos y tejidos para generar una respuesta coordinada y precisa cuyo fin es mantener la homeostasis (equilibrio interno). Un mensajero químico ejerce sus acciones a través de receptores específicos localizados en la membrana plasmática o en el interior de una célula.
Los efectos del ligando (mensajero químico), dependen de la estructura del receptor y de su acople a otras moléculas.
De lo anterior surge la consideración de que la falta o exceso de algún ligando, por causas genéticas y/o ambientales, predispongan a un desequilibrio que conlleve al desarrollo de alguna enfermedad. El ritmo impuesto a la vida diaria en las ciudades del mundo moderno ha ocasionado un nivel de actividad o inactividad física y mental, generando una epidemia mundial de estrés.
El término estrés fue acuñado por Hans Selye en 1936, quien lo definió como una respuesta no específica del cuerpo originada ante una situación de cambio.
Selye observó que los animales de laboratorio sometidos de manera aguda a diferentes estímulos físicos de carácter nocivo experimentaban alteraciones patológicas comunes tales como ulceraciones gástricas, reducción del tejido linfoide e hipertrofia de las glándulas adrenales.
El concepto de estrés puede entenderse entonces como el conjunto de experiencias o factores que amenazan la estabilidad emocional y/o física de un individuo. Así mismo, los mecanismos de los cuales el organismo se vale para responder a situaciones adversas (agudas o crónicas) y mantener o recuperar el equilibrio interno se denomina alostasis. Cuando ocurre un aumento en los niveles de estrés y la alostasis es ineficiente o insuficiente se dice que hay una sobrecarga alostática, que por último se traduce en un estado patológico.
Coordinación de Sistemas: EJE NEUROENDOCRINO
El eje neuroendocrino es un sistema de señales químicas que regulan la secreción de una amplia variedad de hormonas a través de bucles de retroalimentación positiva y/o negativa. Las estructuras nerviosas y endocrinas que constituyen el eje, y están relacionadas con la respuesta a factores amenazantes (estresantes) comprenden al hipotálamo, la glándula pituitaria o hipófisis y las glándulas suprarrenales (eje Hipotálamo-Hipófisis-Adrenales: eje H-H-A).¿Cómo funciona? Imagine un sobresalto emocional quizá provocado por un sonido estrepitoso o bien por el ataque de un perro furioso. En ese mismo instante se experimentará una respuesta de alarma correlacionada con la secreción desde el hipotálamo (específicamente del núcleo paraventricular, NPV) de la hormona liberadora de corticotropina (CRH, por sus siglas en inglés) que a su vez favorece en la hipófisis anterior la liberación de la hormona adrenocorticotrópica (ACTH). Esta última estimula a las glándulas suprarrenales para que segreguen a la circulación sanguínea cortisol, una hormona necesaria para la respuesta del organismo al estrés. Si el estímulo perdura el organismo entra en una etapa de resistencia, pero si el factor desencadenante se vuelve crónico, por ejemplo la pérdida de trabajo, vendrá una fase de agotamiento que se traduciría en trastornos somáticos o psiquiátricos. En adición a las estructuras del eje H-H-A existen otras áreas cerebrales con capacidad de modular directamente el eje neuroendocrino, tal es el caso del locus coeruleus, el cual al ser estimulado por CRH libera norepinefrina para activar de manera recíproca al hipotalámo y favorecer la subsecuente secreción de una mayor cantidad de CRH. Así también la influencia del hipocampo y la amígdala sobre el hipotálamo tendrá una repercusión en la forma como el eje H-H-A responda y promueva la adaptación del organismo ante un evento estresante.
Respuesta Fisiológica del Estrés
La respuesta fisiológica es la reacción que se produce en el organismo ante los estímulos estresores. Ante una situación de estrés, el organismo tiene una serie de reacciones fisiológicas que suponen la activación del eje hipofisosuprarrenal y del sistema nervioso vegetativo.
El eje hipofisosuprarrenal (HSP) está compuesto por el hipotálamo, que es una estructura nerviosa situada en la base del cerebro que actúa de enlace entre el sistema endocrino y el sistema nervioso, la hipófisis, una glándula situada asimismo en la base del cerebro, y las glándulas suprarrenales, que se encuentran sobre el polo superior de cada uno de los riñones y que están compuestas por la corteza y la médula.
El sistema nervioso vegetativo (SNV) es el conjunto de estructuras nerviosas que se encarga de regular el funcionamiento de los órganos internos y controla algunas de sus funciones de manera involuntaria e inconsciente.
Ambos sistemas producen la liberación de hormonas, sustancias elaboradas en las glándulas que, transportadas a través de la sangre, excitan, inhiben o regulan la actividad de los órganos.
Eje Hipofisosuprarrenal
Se activa tanto con las agresiones físicas como con las psíquicas y, al activarse, el hipotálamo segrega la hormona CRF (factor liberador de corticotropina), que actúa sobre la hipófisis y provoca la secreción de la hormona adenocorticotropa (ACTH). Esta secreción incide sobre la corteza de las glándulas suprarrenales, dando lugar a la producción de corticoides que pasan al torrente circulatorio y producen múltiple incidencia orgánica, como se verá más adelante. Los corticoides que se liberan debido a la ACTH son:
- Los Glucocorticoides: El más importante es el cortisol que facilita la excreción de agua y el mantenimiento de la presión arterial; afecta a los procesos infecciosos y produce una degradación de las proteínas intracelulares. Tiene, asimismo, una acción hiperglucemiante (aumenta la concentración de glucosa en sangre) y se produce una aumento de calcio y de fosfatos liberados por los riñones, y de lípidos.
- Los Andrógenos: Son las hormonas que estimulan el desarrollo de las características secundarias masculinas y estimulan el aumento tanto de la fuerza como de la masa muscular.
Sistema Nervioso Vegetativo
Este sistema mantiene la homeostasis del organismo. La activación simpática supone la secreción de catecolaminas, que son:
- La adrenalina segregada por parte de la médula suprarrenal, especialmente en casos de estrés psíquico y de ansiedad.
- La noradrenalina segregada por las terminaciones nerviosas simpáticas, aumentando su concentración principalmente en el estrés de tipo físico, en situaciones de alto riesgo o de agresividad.
Estas hormonas son las encargadas de poner el cuerpo en estado de alerta preparándolo para luchar o huir. Son las que permiten enlazar el fenómeno del estrés con los fenómenos psicofisiológicos de la emoción. Ambas intervienen en los siguientes procesos:
- Dilatación de las pupilas.
- Dilatación bronquial.
- Movilización de los ácidos grasos, pudiendo dar lugar a un incremento de lípidos en sangre (posible arterioescierosis).
- Aumento de la coagulación.
- Incremento del rendimiento cardíaco que puede desembocar en una hipertensión arterial.
- Vasodilatación muscular y vasoconstricción cutánea.
- Reducción de los niveles de estrógenos y testosterona, que son hormonas que estimulan el desarrollo de las características sexuales secundarias masculinas.
- Inhibición de la secreción de prolactina, que influye sobre la glándula mamaria.
- Incremento de la producción de tiroxina, que favorece el metabolismo energético, la síntesis de proteínas, etc.
Respuestas del Organismo: Consecuencias Biológicas del Estrés
La respuesta del organismo es diferente según se esté en una fase de tensión inicial -en la que hay una activación general del organismo y en la que las alteraciones que se producen son fácilmente remisibles, si se suprime o mejora la causa- o en una fase de tensión crónica o estrés prolongado, en la que los síntomas se convierten en permanentes y se desencadena la enfermedad.
Modelo Biopsicosocial
Este modelo relaciona una situación determinada y la vivencia de esta situación, con las consecuencias fisiológicas expuestas hasta ahora y nos proporciona una estrategia para localizar factores ambientales estresantes y analizar sus consecuencias en el aspecto individual.
Hemos visto que cualquier situación que reconocemos (proceso cognitivo) da señales de la corteza cerebral al hipotálamo y, vía el sistema nervioso vegetativo (automático), a la médula de las glándulas suprarrenales, que responden liberando adrenalina y noradrenalina, que son las llamadas hormonas del estrés; estas hormonas movilizan nuestro cuerpo y nos hacen luchar o abandonar (fight or flight).
Cuando la situación produce sentimientos de distrés o desamparo, el cerebro envía también mensajes al córtex de los suprarrenales, que segrega otra hormona del estrés: el cortisol, que juega un papel importante en el sistema inmunológico. Esto es más complejo e incluye la liberación de ACTH de la glándula pituitaria.
Según la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente; ya Selye distinguía entre reacciones agradables o eutress y desagradables o distress.
Las reacciones fisiológicas dependerán de la percepción que se tenga de las demandas de trabajo, la respuesta del organismo será diferente en cada caso; por ejemplo, las tareas exigentes pero controlables inducirían esfuerzo pero sin distrés. A nivel fisiológico se traduce en un aumento de las catecolaminas y la supresión activa de la secreción de cortisol.
Los estudios actuales se centran en dos dimensiones que son, por un lado, el nivel de actividad o pasividad que implica la tarea, y por otro, la dimensión afectiva según el estado de humor sea positivo o negativo; en cada caso se producen una serie de reacciones cuyo resultado es el afrontamiento (coping) de la situación no deseada o el vencimiento ante la misma.
Los estudios experimentales basados en esta teoría han permitido identificar dos características específicas de los procesos de trabajo, en función de la percepción que se tenga del trabajo o de la actitud ante el mismo: positiva (eutrés) o negativa (distrés) y en relación al contenido de la tarea: actividad o pasividad.
La combinación de ambas variables conduce a la identificación de algunas de las características específicas de los procesos de trabajo que promueven determinadas actitudes y que se relacionan con las respuestas neuroendocrinas y son las siguientes:
- Esfuerzo y eutrés: En este grupo se puede incluir a las personas que desarrollan un tipo de trabajo de gran control personal, creatividad, y muy dedicados a su trabajo. En estos casos se produce un aumento de la secreción de catecolaminas, y el cortisol se halla muy bajo o inexistente. Se encuentran en este grupo, por ejemplo, los empresarios, los artistas, los científicos, los artesanos, etc., pues en este tipo de profesiones se suelen realizar trabajos con un alto grado de autocontrol y autonomía. Parece ser que, el hecho de que el cortisol esté bajo hace decrecer el riesgo de sufrir un ataque cardíaco.
- No esfuerzo y eutrés: En este caso, la no actividad se acepta como algo positivo, dándose un descanso de cuerpo y mente. El nivel de las hormonas está bajo.
- Esfuerzo y distrés: Esta situación se da en aquellos trabajos que implican elevadas exigencias de producción, pero en los que la persona tiene un bajo control de la situación. Es común en los trabajos repetitivos, y en los trabajos en cadena. El esfuerzo va acompañado de un aumento de la secreción de las catecolaminas que, a su vez, provoca efectos negativos, lo que tiende a aumentar la secreción de ambas hormonas: catecolaminas y cortisol.
- Poco esfuerzo y distrés: Personas sin empleo y en trabajos muy coercitivos, en los que la persona tiene muy poca o ninguna autonomía. Se acompaña de una liberación de hormonas del estrés, en particular de cortisol.
Para resumir todo ello, podríamos decir que el aumento de catecolaminas es debido a la exigencia de tener que rendir y el descenso de cortisol significa poder afrontar la situación.
ENLACES:
http://www.elementos.buap.mx/num82/pdf/33.pdf
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/301a400/ntp_355.pdf
http://www.insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros/301a400/ntp_355.pdf




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