La Carta Humanitaria
La Carta Humanitaria expresa el
compromiso asumido por esos organismos de acatar dichos principios y velar por
el cumplimiento delas Normas mínimas. Este compromiso se basa en el
reconocimiento por los organismos humanitarios de sus propias obligaciones
éticas, y refleja los derechos y deberes consagrados en el derecho
internacional, respecto del cual los Estados y otras partes han contraído
obligaciones.
La Carta centra la atención en
las exigencias fundamentales que entraña la acción destinada a sustentar la vida
y la dignidad de las personas afectadas por calamidades o conflictos. Por su
parte, las Normas mínimas que acompañan la Carta tienen por objeto cuantificar
esas exigencias por lo que respecta a las necesidades de las personas en
materia de agua, saneamiento, nutrición, alimentos, refugio y servicios
sanitarios. En conjunto, ambos instrumentos conforman un marco operativo para
la rendición de cuentas respecto a las actividades de asistencia humanitaria.
- Principios:
El derecho a vivir con dignidad: Este derecho está inscrito en las disposiciones jurídicas relativas al derecho a la vida, a un nivel de vida decoroso y a la protección contra penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.
La distinción entre combatiente y no combatiente: El hecho de que a menudo se aluda a conflictos internos atribuyéndoles el carácter de “guerra civil” no debe hacernos olvidar la necesidad de distinguir entre quienes participan activamente en las hostilidades, y los elementos civiles y otras personas (incluidos los enfermos, heridos y prisioneros) que no intervienen directamente en ellas. En virtud del derecho internacional humanitario, los no combatientes tienen derecho a protección y deben gozar de inmunidad contra los ataques.
El principio de no devolución: Ningún refugiado podrá ser enviado o devuelto a un país en donde su vida o su libertad pueda estar en peligro por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, o cuando haya razones fundadas para creer que pueda correr peligro de ser sometido a tortura.
Código de Conducta
Normas de conducta para el
Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las organizaciones
no gubernamentales en programas motivados por catástrofes
1.Lo primero es el deber
humanitario:
El derecho a recibir y a brindar asistencia humanitaria constituye un principio humanitario fundamental que asiste a todo ciudadano en todo país. En calidad de miembros de la comunidad internacional reconocemos nuestra obligación de prestar asistencia humanitaria doquiera sea necesaria. De ahí, la trascendental importancia del libre acceso a las poblaciones afectadas en el cumplimiento de esa responsabilidad.
Siempre que sea posible, la prestación de socorro deberá fundamentarse en una estimación minuciosa de las necesidades de las víctimas de las catástrofes y de la capacidad de hacer frente a esas necesidades con los medios disponibles localmente.
El sufrimiento humano debe aliviarse en donde quiera que exista; la vida tiene tanto valor en una parte del país, como en cualquier otra. Por consiguiente, la asistencia que prestemos guardará consonancia con el sufrimiento que se propone mitigar.
Al aplicar este enfoque, reconocemos la función capital que desempeñan las mujeres en las comunidades expuestas a catástrofes, y velaremos porque en nuestros programas de ayuda se apoye esa función, sin restarle importancia.
3.La ayuda no se utilizará para
favorecer una determinada opinión política o religiosa:
La ayuda humanitaria se brindará de acuerdo con las necesidades de los individuos, las familias y las comunidades. Independientemente del derecho de filiación política o religiosa que asiste a toda organización no gubernamental de carácter humanitario, afirmamos que la ayuda que prestemos no obliga en modo alguno a los beneficiarios a suscribir esos puntos de vista.
4. Nos empeñaremos en no actuar
como instrumentos de política exterior gubernamental:
Las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario son organizaciones que actúan con independencia de los gobiernos.
5. Respetaremos la cultura y las
costumbres locales:
Nos empeñaremos en respetar la cultura, las estructuras y las costumbres de las comunidades y los países en donde ejecutemos actividades.
6. Trataremos de fomentar la
capacidad para hacer frente a catástrofes utilizando las aptitudes y los medios
disponibles a nivel local:
Todas las personas y las comunidades poseen aptitudes. Siempre que sea posible, trataremos de fortalecer esos medios y aptitudes empleando a personal local, comprando materiales sobre el terreno y negociando con empresas nacionales. Siempre que sea posible, propiciaremos la asociación con organizaciones no gubernamentales locales de carácter humanitario.
7. Se buscará la forma de hacer
participar a los beneficiarios de programas en la administración de la ayuda de
socorro:
Nunca debe imponerse a los beneficiarios la asistencia motivada por un desastre. El socorro será más eficaz y la rehabilitación duradera podrá lograrse en mejores condiciones cuando los destinatarios participen plenamente en la elaboración, la gestión y la ejecución del programa de asistencia.
8. La ayuda de socorro tendrá por
finalidad satisfacer las necesidades básicas y, además, tratar de reducir en el
futuro la vulnerabilidad ante los desastres:
Todas las operaciones de socorro influyen en el desarrollo a largo plazo, ya sea en sentido positivo o negativo. Teniendo esto presente, trataremos de llevar a cabo programas de socorro que reduzcan de modo concreto la vulnerabilidad de los beneficiarios ante futuros desastres y contribuyan a crear modos de vida sostenibles.
9. Somos responsables ante
aquellos a quienes tratamos de ayudar y ante las personas o las instituciones
de las que aceptamos recursos:
En nuestras relaciones con los donantes y con los beneficiarios hemos de observar siempre una actitud orientada hacia la apertura y la transparencia.
Nos esforzaremos también por informar de manera veraz acerca de las repercusiones de nuestra labor y de los factores que las limitan o acentúan.
10. En nuestras actividades de
información, publicidad y propaganda, reconoceremos a las víctimas de desastres
como seres humanos dignos y no como objetos que inspiran compasión:
Nunca debe perderse el respeto por las víctimas de los desastres, que deben ser consideradas como asociados en pie de igualdad. Al informar al público, deberemos presentar una imagen objetiva de la situación de desastre y poner de relieve las aptitudes y aspiraciones de las víctimas y no sencillamente su vulnerabilidad y sus temores.
REFERENCIAS:
- Proyecto Esfera, Carta Humanitaria. (2004) Recuperado de: http://www.who.int/hac/techguidance/esfera.pdf
- Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG) XXVI Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, 1995. Recuperado de: http://www.icrc.org/spa/assets/files/publications/codigo-de-conducta.pdf
- Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y el CICR. Código de conducta relativo al socorro en casos de desastre para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y las organizaciones no gubernamentales (ONG). Recuperado de: http://www.acnur.org/biblioteca/pdf/8206.pdf?view=1


Que importante es apoyar las iniciativas en formación, información o comunicación y la rendición de cuentas en el desempeño efectivo y eficaz de la acción humanitaria ante una situación de catástrofe o conflicto debido a que ejercen una importante labor con la prestación de asistencia
ResponderEliminarme parece interesante tu aporte, meda mucha inquietud tu video lo tomare en cuenta. Asi mismo es importante recodar que nunca hay que olvidar que somos seres humanos y que necesitamos ayuda en diversas situacuines
ResponderEliminarEs muy relevante conocer los principios de la Carta Humanitaria, pues considero que todo persona merece vivir con dignidad, que se le considere como una persona valiosa en su comunidad y no como un objeto de lástima o compasión, que merece ser asistido donde sea que esté, sin importar si se encuentra en un país que no es el suyo. Este principio rescata que todo ser humano tiene derecho a la vida, que es digno de respeto y que nadie debe vulnerar su integridad física ni psicológica.
ResponderEliminarNo siempre se cumplen las normas mínimas, o también no se suelen seguir los pasos acordados frente a una catástrofe, mayormente todo dependerá también del gobierno y su adecuada administración frente al caso.
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