sábado, 31 de agosto de 2013

DESASTRES NATURALES Y SALUD MENTAL


En situaciones de desastre naturales y emergencias no solo se producen muertes, enfermedades físicas y pérdidas económicas, sino también secuelas en el aspecto psicológico de la población. El impacto psicosocial de un desastre es el resultado de varios factores que necesitan ser considerados apropiadamente como la causa y características del evento, la implicancia del individuo, el tipo de pérdida (OPS, 2002).

REACCIONES PSICOLÓGICAS EN SITUACIONES DE DESASTRE
LA OPS (2OOO) da a conocer que las respuestas individuales y comunitarias a los desastres son numerosas y esas reacciones a menudo son categorizadas como:
  • Reacciones psicofisiológicas: Fatiga, náuseas, temblores finos, tics, sudoración, escalofríos, mareos y trastornos gastrointestinales.
  • Reacciones de comportamiento: cambios del sueño y del apetito, abuso de sustancias, hipervigilancia, cambio de la marcha y llanto fácil.
  • Reacciones emocionales: Ansiedad, depresión, irritabilidad y pesar.
  • Reacciones cognitivos: dificultades para tomar decisiones, confusión, falta de concentración y atención.
El manual de la APA (1997) menciona cuatro tipos de reacciones frente a los desastres:
  • Reacciones normales a los desastres.
  • Reacciones paralizantes
  • Reacciones hiperactivas
  • Reacciones corporales
TRASTORNOS PSIQUICOS:
La OPS (2002) señala que en situaciones de emergencias las patologías más observadas son de tipo depresivo y ansiedad, así como los trastornos por estrés agudo y post traumático, también podemos encontrar conducta o ideación suicida, trastornos disociativo o de conversión, trastorno psicótico agudo, estados de pánico, etc.

TRASTORNO DE ESTRÉS POSTRAUMÁTICO:
La OPS (2002) señala que este trastorno aparece en el periodo de seis meses o más, posterior a sufrir un evento traumático muy significativo e impactante para la persona. Los criterios para el diagnóstico incluyen la duración de 4 meses o más de los siguientes síntomas.
  • Recuerdo continuado de evento traumático, sueños recurrentes o sensación de malestar al enfrentarse circunstancias parecidas.
  • Evasión de situaciones similares o relacionadas con el evento traumático. Esfuerzos por evadir pensamientos, gente, hogares y cosas que le recuerden lo sucedido.
  • No recordar totalmente o parcialmente el evento traumático.
  • Síntomas persistentes de sobreexcitación psicológica: insomnio, sueños desagradables, irritabilidad explosiones de enojo, dificultades en la concentración, neurosis y sobresaltos, miedo e inseguridad.
  • Otras manifestaciones como: disminución de interés en actividades que antes le atraían, aislamiento, se siente frío emocionalmente o deprimido, culpabilidad por haber sobrevivido, problemas en la escuela, con la familia o en el trabajo, abuso de alcohol o drogas e ideas suicidas.

LABOR DEL PSICÓLOGO:
En el trabajo del psicólogo frente a los desastres se traduce en dar a conocer a las personas sus vulnerabilidades y cómo reducirlos, que tengan una actitud de alerta y respondan ante el peligro con confianza, además de disminuir en ellas la incidencia de reacciones psicológicas negativas.